UN CASCANUECES SE TE ACERCÓ AQUELLA TARDE
- LUCY QUINTANILLA

- 29 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 31 dic 2025

Escribe Lucy Quintanilla
El último mes del año en Río de Janeiro, el Teatro Municipal ha abierto su taquilla y he llegado apurada, no hablo portugués, ellos no hablan español, pero nos entendemos perfectamente. "Cascanueces", pronuncio arrugando los ojos y sonriendo tan grande como el mar cariñoso que es el núcleo de la ciudad, y creo que he hablado algún idioma universal porque me muestran una lista con el mapa del teatro y los asientos disponibles, luego de haber pedido que, por favor, ¡por favor!, me digan que todavía hay entradas para el ballet clásico de Navidad. Como siempre, no mido mis niveles de espontaneidad y entusiasmo, y empiezo a aplaudir en la taquilla y a dar las gracias cuando veo que hay más de un sitio para elegir, al menos diez personas alrededor mío esperan y me miran con curiosidad...Tal vez piensen que se trata un personaje salido del mundo encantado de la obra que todos veremos en la noche, porque ningún ser de ese universo clásico es común, ni uno solo.
Afuera, el sol es escandaloso ahora, pero es imposible no sentirte feliz.
Pronto llegarán Tchaikovsky, Petipa, Clara, las hadas y un viaje al otro lado de la tristeza, el miedo, la rabia o el desconcierto.
MÁS ALLÁ DE CASCANUECES
Cuando Clara se queda dormida con su Cascanueces en brazos, todo el cansancio por la pena y la rabia durante la fiesta de Navidad cede y el sueño es tan profundo que la niña inicia un viaje de vida al otro lado de la realidad. Pero:
¿cuál es la realidad verdadera?
Cuando regresa de aquel viaje de vida, aunque todo y todos siguen igual, dentro de ella nada vuelve a ser lo mismo.
ANTES Y DESPUÉS
El muñeco ha sido su gran regalo de Nochebuena, a pesar de que Fritz, su hermano, lo ha roto intencionalmente, y que luego Drosselmeyer, su tío, lo ha solucionado todo mágicamente.
¿Por qué alguien cercano a ti rompería algo que amas: tu tiempo, tus días, tus planes, tu corazón, tu trabajo, tu ilusión, tu confianza...?
El llanto, la pena y la impresión de todo el barullo ha generado cansancio en Clara, la solución llegó y todos a su alrededor volvieron a la vida cotidiana, la vida que persiste, la vida que no hace un alto jamás, aunque tú estés tan perdido y aunque luego aparezca algún remedio para calmar el daño.
¿Por qué quedarse dormido es señal de protección, de reconstrucción, del permiso para volver a empezar?
¿A dónde viajamos cuando nuestra imaginación y nuestro instinto creativo nos empuja a diseñar un mundo posible en donde todo eso que nos lastima deja de ser un atentado constante?
Clara y el reino del Hada de Azúcar. Alicia descubriendo el camino al otro lado del espejo. O Charles Dickens llevándonos de la mano por la narrativa social envuelta en la mirada y las voces de unos fantasmas de la Navidad que predicen lo que nos ocurrirá si continuamos haciendo lo mismo. Quizás sean las metáforas más bonitas para hablarnos de la conciencia, o de la ausencia de ella.
Clara rompe las reglas, pues sobrepasa el discurso de la pura fantasía y los finales, a toda costa, felices. Su Navidad no es perfecta, todo lo contrario, pero es en ese marco amargo que ella transforma la Nada en Todo, alguien que al buscar dentro de sí encuentra un mundo encantado que es solo el preámbulo para descubrir cómo lo inesperado puede conducir al encuentro de lo que tanto se desea.
Y cómo múltiples capas de emoción empoderan la creatividad a través de la imaginación y la libertad para pensar con total control del tiempo y el espacio, hasta hacer de la pura aventura la mayor de todas las oportunidades para transformar lo que no le gusta y diseñar un camino posible, más allá de la ficción.
Del reino de las nieves al inolvidable planeta hecho de azúcar, en donde nace y renace un ser magnífico y perfecto llamado Hada Confite, un ser sabio que no se enreda en la telaraña de la duda o la culpa permanente, que hace en lugar de destruir. Ese lugar en donde Clara es capaz de sumergirse en una belleza que ella misma construye y desde donde el miedo se debilita tanto que vence al Rey de los Ratones, es decir, a su propia mente asustada.
Nada es igual, ahora el cambio también es un protagonista del mundo menos inmundo.
Nada duele tanto porque el desapego se ha vuelto la estrella del día, de la tarde y de la noche.
Nada parece imposible, ni los humanos con corazones reales, ni los animales libres por completo, ni la naturaleza viva.
SOBRE LAS OLAS
Sigo de pie, aplaudiendo, en uno de los teatros más bellos del mundo, el Teatro Municipal de Río de Janeiro. Un gran corazón carioca se abre frente a nosotros, tiene forma de tutú, de arcoíris, de zapatillas de punta y leotardos, del vaivén de las olas, de los corazones rotos que sanan, de todos los colores que brillan intensamente en Brasil y las nuevas oportunidades que llegan si las hacemos visibles; del mar feliz que no quiere que lo olvides nunca, y todas las veces que la belleza te enseñó a interpretar y a entender el significado de equilibrio, armonía y sincronía, que quizás signifiquen lo mismo pero qué bonito es pronunciar cada una de estas palabras por separado, tanto como repetir uno de los nombres más famosos del mundo...
Cascanueces
Como la danza y el movimiento del tiempo, o la vida que no pasa porque sí, porque no queda de otra y es todo lo que hay; o el futuro decididamente impredecible capaz de hacer invisibles todos tus planes matemáticos; ese futuro que puede cambiarlo todo sin preguntar,
y ese futuro sobre el que reconstruir si se presta atención, si se escucha de verdad y si, ojalá, hacemos preguntas, buscamos respuestas sin cansancio y elegimos la flexibilidad antes que convencernos que las cosas no pueden, ni deben, ser diferentes.
Pronto comenzará un nuevo año. Estoy ahora en el Teatro Municipal de Lima, he cruzado el backstage y Cascanueces vuelve a despertar. El teatro está vacío, pero todas sus luces se han encendido, es el ensayo general antes del gran estreno de la obra. Y, mientras las bailarinas entran despacio, Tchaikovsky logra que todos sintamos más confianza bajo esa cúpula atenta a todo lo que sigue.
Espero tan feliz al Vals de las Flores, ojalá no se acabara nunca.



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