TERROR AL VACÍO
- LUCY QUINTANILLA

- 3 feb
- 3 Min. de lectura
Come back, come back
don't walk away
Come back, come back
come back today
Come back, come back
what can't you see?
Come back, come back
come back to me
-The Cure

Escucho a The Cure mientras escribo sobre las calles limeñas que nacieron durante la conquista peruana hace cientos de años ya, la letra me hace pensar que quizás eso diría Lima si pudiera hablar a tantos que se van, que se quieren ir o que se sienten cada día más solos en la capital del inmortal cielo gris. Come back, come back, don´t walk away...Regresa y no te vayas o no te vuelvas a ir.
Ciudad bonita que también sueñas despierta.
En el Perú no imaginamos la vida sin mucho color, sin música, sin sabores incontables y sin esas dosis extra de expresividad en nuestra forma de hablar, andar y sentir — todo eso que evita el enloquecer frente a la corrupción. En nuestro mundo el caos y la belleza conviven a diario, la belleza y sus matices, la belleza y sus techos altos que nos hacen sentir menos presión aunque sea por unos instantes, la belleza de los sonidos y de mirar una pileta con agua por la noche con las luces de la catedral y todos los palacios encendidos, una fachada colonial que aún sigue en pie, preciosa, celeste, amarilla, blanca o de color salmón, o verde o rosa, un telar tejido a mano, una cúpula vista a las dos de la tarde o alguien cantando algo de Juan Luis Guerra. Y entonces me quedé de pie escuchando, grabando, observando la alegría.
Vivirás en mis sueños
como tinta indeleble
como mancha de acero.
No se olvida el idioma
cuando dos hacen amor
Quizás dure solo unos instantes, quizás sea tomar la belleza como bálsamo para la realidad social de locura o para combatir la rigidez, o la inestabilidad del suelo en el que andamos a diario. Aprender, y reaprender , a disfrutar de la vida en sus detalles más pequeños, salir por unos instantes del desorden extremo y sentir el espacio y la cámara lenta, olvidar por un rato largo la agresividad de la calle y enfocarse mucho, mucho en que el cielo gris está contento hoy, sonríe viendo la sonrisa de sus transeúntes allá, abajo, donde el tiempo no se detiene por tanta humedad.
En Lima, donde nada se termina de decidir y donde abunda el terror al vacío alguien me pregunta, en el sótano de un museo, frente a las exquisitas joyas del imperio incaico,
¿Y qué es la literatura?, ¿quién dice que solo usaron colores ocres y tierra?, ¿estás segura de lo que dices?, ¿por qué?
Me sorprende lo desafiante de su tono al hablar y lo que significan sus preguntas. Al mismo tiempo, es fascinante que alguien te empuje a cuestionarte lo que siempre has creído y entonces conversamos por un rato largo.
Me quedo pensando en lo que le he dicho, en ese concepto de literatura que va incluso más allá del título de cuento, novela, poesía, ensayo, teatro y mucho más, la literatura que emana de cada uno por necesidad, esa necesidad de hablar, de contar, de emocionarse y emocionar, de darle color, textura, fuego, aire, tierra y agua a la vida.
Ambos sabemos que la transmisión oral de conocimiento fue muy utilizada por los Incas, pero yo busco fuentes escritas... Él dice que no hubo, que está cien por ciento comprobado que no existió escritura en ese imperio.
Yo dudo y sigo dudando de esa "verdad única"...
La Casa de la Literatura Peruana está muy cerca, antes pasaré por San Francisco, algo mágico ocurre siempre que voy, mucha paz y felicidad. Belleza y más belleza en cada lugar. Ya no hay vacío aquí. Al menos por unos instantes.
..
Lima bonita...Ojalá fueras real.



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